No hay superficie lisa en la piel: está llena de surcos, poros, vellosidades, viscosidades, arrugas, escamas y agujeros. No hay superficie llana en el cuerpo: está habitada por recuerdos, atravesada de deseos, aprisionada en mandatos patriarcales y normativas cis-heterosexuales. No hay fragmento del cuerpo que no suscite un recuerdo: la apropiación incómoda que hicieron otros, la memoria o anticipación a enfermedades, deseos, placeres, dolores. No hay parte del cuerpo creada desde la nada: paternidades genéticas, maternidades genéticas, filiaciones genéticas. Repleto de zonas heterodoxas y en disputa: mi cara o la de mi padre, mi rostro o el de mi madre, mis manos o las de mi hermana, mi destreza o mi torpeza, la fragilidad o la potencia. No hay superficies lisas, cerradas, armoniosas ni isoformas en mi yo-cuerpo.  

Regresar al Feed

Riesgos y beneficios

Superficies del cuerpo